amanda de la rosa

Nació en San Antonio, Texas. Radica en la Ciudad de México. Estudió en el Colegio Oxford desde la primaria, hasta la preparatoria. En la adolescencia, se interesó en las artes marciales, mismas que practicó por catorce años y es cinta negra. Vivió en la comuna de Osho, en India, por un año. Practica yoga y meditación desde el 2011. Amanda pertenece a una familia de ecologistas y en su discurso siempre está presente el tema ambiental.​

Como artista y activista ha trabajado con GreenPeace; Earth X; la Secretaría de Relaciones Exteriores; El Senado de la República, Burning Man, Galería ACME; marcas nacionales y transnacionales; colecciones privadas fashion bloggers y  celebridades. 

en los medios

Amanda de la Rosa estudió en la Universidad Iberoamericana, en la Ciudad de México. Es licenciada en Comunicación, con especialización en Literatura. Siendo estudiante, escribía para Chilango, National Geographic Traveler, El Universal, Marie Claire, entre otras. Autora de dos libros publicados: “Women of Casa X” (Ed Schilt, Holanda). Y “¿Dónde está Paulette?” (Ed. Océano). Estudió guionismo en Estados Unidos y Canadá. Escribió series de televisión de ficción, programas de revista, campañas de publicidad, branded content, largometrajes de ficción  y un documental sobre música. Esto para empresas como Lemon Films, Televisa, TV Azteca, DraftFB y Grupo Bimbo. Directora de cortometrajes y comerciales para marcas. El trabajo de Amanda ha ganado premios y reconocimientos nacionales e internacionales, tanto en cine como en publicidad. 

 

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la transición

al arte

Amanda ha acumulado chucherías desde la infancia. De adolescente, su pasatiempo era pegarlas con silicona en marcos o cajitas y ocasionalmente, hacer un cuadro. En el 2017, participó por primera vez en Burning Man (un experimento social que se realiza en el desierto de Nevada). “Ahí decidí tirar por la borda mi profesión de escritora y directora, para dedicarme a lo que siempre me ha apasionado, que son las chácharas”. 

 

Amanda no estudió arte. Es una autodidacta que ha desarrollado su propia técnica y estilo. Empezó su nueva carrera como artista plástica, dando talleres de reciclaje para niños y haciendo bolsas y sombreros con materiales reciclados,  que vendía en Tulum. Actualmente, las prendas de “wearable art” sólo se hacen bajo pedido, o se venden en Design District de Miami. 

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